El enojo y su función emocional

Joven tocándose la cabeza

¿Te gustaría no enojarte nunca más con tu pareja, o con tu papá, mamá, etc.?
¿Crees que vivirías mejor sin enojarte?
¿Crees que el enojo lleva inevitablemente a conflictos?
¿Consideras que el enojo no sirve para nada?

Si has respondido SÍ a cualquiera de estas preguntas, estás en un grave error.

El enojo es una emoción que tiene muy mala fama. La asociamos con agresividad, conflicto y problemas. Sin embargo, cumple importantes funciones que en general se desconocen. Además, vivimos en una cultura (al menos en Chile) en la que es socialmente inaceptable expresar el enojo porque se es tildado de “mal educado”, “agresivo”, “problemático”, etc.

¿Para qué sirve el enojo?

Sin embargo, es crucial comprender que el enojo tiene una importantísima función constructiva. Permite cultivar la propia autoestima, potenciar la confianza y honestidad entre las personas. Además, posibilita que otros te conozcan mejor, te respeten y valoren por quién eres.

¿Cómo se puede lograr todo esto?

Imagina a Carlitos, un niño pequeño que está aprendiendo a caminar. En un momento en que está desatendido por adultos, Carlitos camina tambaleándose hacia una estufa atraído por el color naranjo del acero incandescente. Siente cada vez más calor, pero todo esto son sensaciones nuevas para él. Impulsado por su curiosidad sigue avanzando y apoya su manito en el metal de la estufa y al quemarse, la retira rápidamente. El dolor intenso lo hace llorar amargamente y ambos papás llegan corriendo a consolarlo.

Afortunadamente la quemadura sana bien con el tiempo. Pasadas unas 3 semanas Carlitos va a casa de unos amigos de papá y ve una estufa parecida a la de su casa, con la que se quemó. Al verla se pone a llorar y va corriendo hacia mamá, quien lo consuela.

¿Qué le hubiese pasado a Carlitos si no hubiese sentido dolor con la quemadura? ¿Se hubiese quemado sólo la superficie de su manito? ¿Se hubiese alejado de la estufa o se hubiese aferrado a ella para ver qué pasaba?

Si Carlitos no hubiese sentido dolor hubiese seguido apoyando su mano en la estufa por mucho más tiempo, quizás hasta perderla. El dolor físico, por lo tanto, si bien es una sensación desagradable, es necesario porque ayuda a proteger nuestra integridad física. Aprendemos a alejarnos o a evitar aquello que nos genera dolor.

¿Qué tiene que ver esta historia con el enojo?

Del mismo modo, el enojo también es una sensación desagradable (para gran parte de las personas), y cuya función principal es proteger la integridad psíquica y emocional de las personas. Entonces si no nos enojásemos nunca esto significaría que nos veríamos envueltos en situaciones que nos generarían dolor de manera crónica o sin darnos cuenta por qué estamos envueltos en este tipo de situaciones…lo que a muchas personas les ocurre.

En la sociedad chilena enojarse es mal visto. Se considera que es de mal gusto, de mala educación, o es sinónimo de agresión, y cuando los niños se enojan con los adultos, estos consideran que es una imperdonable falta de respeto hacia su autoridad que es necesario corregir.

Es así como desde pequeños nos enseñaron (a muchos) que no está bien expresar nuestro enojo, y que expresar el enojo es lo mismo que ser agresivo con otra persona. Por lo tanto, cuando somos adultos y no sabemos expresar nuestro enojo de manera asertiva y constructiva, tendemos a caer en 2 errores:

  1. Ser “directo”: personas que se consideran a sí mismos como los pocos sinceros que existen en la sociedad y que “dicen las cosas como son”, sin pelos en la lengua.
  2. Ser “educado”: personas más bien diplomáticas y que adornan mucho lo que piensan y sienten muchas veces llegando a ser falsos y ocultar todo rastro de enojo o molestia para parecer que nada los perturba y que toleran casi toda actitud negativa hacia ellos.

¿Por qué son errores?

  1. El error del “directo” es anteponer siempre su sentir y su pensar por sobre el del resto. Expresar lo que ellos piensan y sienten es más importante que tener consideración por otros.  El directo se rebela contra esta actitud que ve en muchos de ser falsos y de no expresar lo que genuinamente siente o piensan y en su rebeldía son impulsivos con lo que piensan y sienten, sin ningún filtro o consideración empática por el otro. Esto los hace querer “vaciarse” cada vez que sienten algún enojo o molestia por algo y lo expresan sin mediar razonamiento o reflexión alguna…porque lo más importante es ser directos y honestos. Estas personas muchas veces confiesan que no les importa lo que el resto piense u opine de ellas y tienden a ser más pasionales y espontáneas.
  2. El error del “educado” es una gran consideración por el otro y por mantener una sensación de armonía en todas las relaciones interpersonales. Y esto tiene mucho más valor que lo que pueda sentir o pensar la persona. Esto es así, porque considera una grave falta de educación y de empatía expresar lo que piensa o siente tal cual como lo siente. Considera que ser directo es ser desubicado, es ser agresivo, es dañar al otro además de generar conflictos con las personas y por lo tanto nada de esto tiene ningún sentido. 

    Estas personas tienden a ser más racionales y mesuradas en su trato social. Incluso algunas personas se vuelven tan expertas en ocultar todo rastro de molestia hacia otros que también lo esconden de sí mismas y toman distancia interna de estas emociones. El gran riesgo que implica esto, es que “el cuerpo grita lo que la conciencia calla”, entonces es probable que esta desconexión con el enojo genere síntomas como daños o malestar en el hígado y/o páncreas, incluso apendicitis y otros muchos problemas, no solo en el tracto digestivo.

No es extraño que si estás leyendo esto te identifiques en algún grado con ambas actitudes, ya que muchas personas eran “educados” hasta que se dieron cuenta que era mejor ser “directos” o viceversa. Si soy “directo” soy irrespetuoso con otros, pero si soy “educado” me paso a llevar a mi mismo.

¿Cómo se expresa el enojo de manera sana?

ASERTIVIDAD. Esto significa mantener un equilibrio entre ambas actitudes. Mantengo un equilibrio para ser capaz de mantenerse en contacto con uno mismo y expresar lo que se siente y piensa. Además, se expresa el enojo de manera proporcionada a la situación que lo provoca, teniendo consideración por el otro.

¿Esto es fácil? No. De hecho, es muy fácil para mi escribirlo y para quien lo lee entenderlo. Pero requiere de mucha práctica lograr a desarrollar esta habilidad de ser asertivo. Existe una herramienta que es muy útil para expresarse de manera asertiva y que explicaré en un próximo artículo.

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Ignacio Sylva

Ignacio Sylva

Psicólogo, Consultor y Terapeuta Floral. En busca de la sanación y el autoconocimiento como herramientas fundamentales para el desarrollo y manejo de las emociones.

Ignacio Sylva

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Psicólogo, Consultor y Terapeuta Floral. En busca de la sanación y el autoconocimiento como herramientas fundamentales para el desarrollo y manejo de las emociones.

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