Cómo vivir sin culpa

Hombre pensando

Muchas personas que son autoexigentes y autocríticas comienzan a sentir culpa en diversas situaciones laborales, familiares, de pareja, etc. Y van cayendo paulatinamente en un espiral que puede deteriorar gravemente su salud mental.

Consecuencias:

  1. Atribución desproporcionada: se asumen culpas ajenas. De manera opuesta a las personas que se ven a sí mismas como víctimas y que por lo tanto tienen poca o nula influencia en su entorno, sino que ellos padecen la influencia de su entorno, las personas excesivamente autoexigentes perciben que son causantes de problemas y circunstancias que en realidad les son ajenas.
  2. Sobrecarga de responsabilidades en distintos ámbitos: familiar, de pareja, laboral, etc. Como consecuencia de lo anterior.
  3. Búsqueda de castigos externos: sentirse culpable por algo, genera una sensación de estar obrando mal, por lo tanto, se requiere la expiación de la culpa a través de un acto que genere algún tipo de dolor o malestar. Incluso algunas personas cuando les ocurre alguna desgracia y previamente se sentían culpables consideran que la vida les “devolvió” ese karma, de este modo así sienten que “pagan sus culpas”.
  4. Deterioro grave de la autoestima por brecha entre imagen real v/s ideal
  5. Síndrome del impostor: personas exitosas que no logran no reconocer o sentir que merecen sus logros y éxitos.
  6. Síntomas depresivos/ansiosos: insomnio, enfermedades psicosomáticas, ansiedad, ánimo bajo, etc.

No necesitas sentir culpa para desarrollar tu consciencia

Hemos aprendido que la culpa es un “mal necesario” para ser buena persona y adaptarnos a nuestro entorno. Se nos ha querido mostrar a personas culposas como modelos a seguir de personas evolucionadas o incluso santas. Sin embargo, esto es un grave error. La conciencia es la que permite reflexionar, darse cuenta de la falta o error, y generar acciones concretas para reparar relaciones, daños o faltas cometidas y aprender de lo vivido para mejorar.

La culpa es sólo la acción de castigarse a sí mismo. Y castigarse a sí mismo no genera por sí mismo una evolución, una toma de consciencia ni tampoco repara nada, sino que es meramente un mensaje interno autoagresivo y tormentoso.

¿Se puede vivir sin culpa? Sí, con consciencia y responsabilidad.

En vez de enviarnos mensajes autoagresivos es necesario ejecutar un “programa” interno que permita identificar la propia responsabilidad en cada situación, aprender de los errores y avanzar.

  1. Discernimiento: ¿Cometí algún error en esta situación? Si – No
  2. Análisis:
    • ¿Qué errores cometí?
    • ¿Qué puedo aprender de cada error?
    • ¿Qué daño causé a tal persona o en tal situación?
    • ¿Cómo puedo reparar lo hecho?
    • ¿Cómo puedo mejorar yo en este tipo de situaciones?
  1. Aprendizajes: En este tipo de situaciones yo…; las consecuencias de lo que hice/dije fueron…
  2. Acción/Responsabilidad: Es necesario que empiece a hacer/cambiar/mejorar/dejar de hacer…
  3. Anclaje: repetir internamente cada vez que se siente culpa la conclusión a la que se llegó.
  4. Frustración = energía para el cambio. Utilizar la frustración generada por la conciencia de daño como “bencina” o energía para focalizarse en las acciones y esfuerzos de cambio personal.

Ignacio Sylva

Ignacio Sylva

Psicólogo, Consultor y Terapeuta Floral. En busca de la sanación y el autoconocimiento como herramientas fundamentales para el desarrollo y manejo de las emociones.

Ignacio Sylva

Ignacio Sylva

Psicólogo, Consultor y Terapeuta Floral. En busca de la sanación y el autoconocimiento como herramientas fundamentales para el desarrollo y manejo de las emociones.

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